TREKKING: Del Dique la Quebrada al Cerro Pan de Azucar -RELATO!!

El dia amaneció soleado y lleno de verde por las recientes lluvias.Desde la conocida plaza del Paseo Sobremonte tras esperar a algunos retrasados(por el tiempo ojo, no lo toméis literalmente), que les fue difícil salir de las garras del cálido hogar. Con un poco de retraso partimos hacia la zona del dique de Rio Ceballos previo paso por la panadería de rigor, a efectos de hacerse de algunos víveres para el desayuno y/o entremés del día.

Seguidamente llegamos al lugar de la partida, preparamos mochilas, colocamos protector, anteojos de sol, gorritas, verificamos la provisión de líquido elemento y empezamos a caminar. A poco de andar empezamos a disfrutar el típico paisaje de monte bajo, arbustos de distintos tipos, espinillos, sauces, etc. y el hermoso arroyo Los Hornillos que merced a las lluvias de días atrás, se encontraba con una importante cantidad de agua cristalina. Asi llegamos a la cascada Los Hornillos, donde estuvimos por breves minutos lo que no impidió el chapuzón del "Bestia"  (entrañable personaje) único que se animó a la friolera de esa olla a la que poco le daba el sol; hermoso lugar para el relax y la observación de la naturaleza a pleno.

Luego de sacar algunas fotos, continuamos, bajando y subiendo por piedras, por senderos, y otras zonas bastante tupidas de vegetación autóctona que nos raspaban las mochilas(y algunas “delicadas” piernas femeninas), continuamos luego de cruzar unas cuantas veces el curso de agua, por pasos de piedra improvisados, con algunos resbalones que no podían faltar. Adentrados en el monte cruzamos varios alambrados topándonos con un bravo ejemplar vacuno que comenzó a quejarse de nuestra presencia allí en su territorio, causando algunas caras de asombro, pero a poco de vernos pasar, parece que el que sintió temor fue él, que se volvió al lado contrario del alambrado al ver nuestras caras de famélicos.

Seguimos camino parando para tomar agua y comer alguna colación, que pasaba, como siempre, de mano en mano. Así se paso el tiempo llego el mediodía y se hizo la parada del almuerzo frente al rio, cada uno saco su ración y se armó la comilona. Bah, no tanto, luego de unos 40 minutos seguimos paso para no perder las horas de luz aun nos quedaban alrededor de 11km según el guia, GPS en mano, para llegar al lugar fijado para el acampe, y nos encontrábamos a la vera de la zona de transición, pues luego de subir un poco advertimos el cambio radical del entorno; se había terminado el bosque tupido y estábamos en plena sierra abierta con vegetación baja, y un cielo azul por demás bello. Allí el camino prácticamente lo constituyó la montaña sin sendero haciendo bajadas abruptas y subidas interesantes, atravesando  quebradas -porque si bien existe un camino más trasitable, este acceso esta imposibilitado pues se tiene que cruzar por campos por los que no está permitido el tránsito.

Así se siguió ya sin arroyos a la vista, hasta que los guías decidieron que a causa de que el grupo estaba "un poco agotado", (hecho percha en lunfardo), y ya no teníamos agua, pararíamos en un lugar que no era el previsto inicialmente para ello, pero que por lo menos, contaba con un cuso de agua(no limpia) para hervir y/o potabilizar con las famosas pastillitas potabilizadoras de Curt. Se escucho “bueno a despejar la zona de abonos naturales y colocar las carpas”; y siendo las 18,30 hs aproximadamente, comenzó el desarme de mochilas. Acto seguido ronda de mates varios, charla y descanso.

Pronto llego la noche y los cocineros empezaron su labor. Hubo menú variados y ciertamente sofisticados algunos, tales como "los sesos salteados acompañados por  torre de arroz" del Chef Bestia, (sin carpa pero con "seso"), otros hicieron "salteado de vegetales", "pastas a la provenzal" etc. Los más vagos tiramos con sandwichitos y ensalada de tomate y huevo. A continuación uno de los niños del Club Andino comenzó a realizar un avistaje con larga vista de la luna llena que estaba alumbrándonos desde temprano, llegando a ver (y a convencer a algunos participantes) de la presencia allí en nuestro satélite natural de "un gallo parado arriba de un elefantito".

Corrieron, por supuesto algunas bebidas espirituosas que no sé si habrán influido en el avistaje del joven, incluidas unas deliciosas pasas de uva al "whisky" que se extraían con los garfios naturales que Dios nos dio. Hubo licores de "limón sutil" preparado por Roberto “el gran botánico”, exquisito y suave, al contrario del licor de limón "Power" elaborado por Olguita; siguió la noche con juego de dados "Quispe" el que  prendió entre los jugadores que ensayaron  el inveterado arte de mentir. Concluido el juego donde salió adjudicado para la prenda "La Bestia" , y luego de un día cansador uno a uno enfilaron hacia sus carpitas a descansar, tanto lo hicimos algunos que ni nos dimos cuenta de la lluvia que se hizo presente a la madrugada, y también al levantarnos a la mañana temprano, dándole un toque mojado a la travesía.

Luego de un breve desayuno, levantamos las carpas y el resto de los enseres y continuamos recorriendo las quebradas para llegar al preciado Pan de Azúcar, logrando, luego de algunos kilómetros, avistarlo, lo cual lleno  el ánimo de la tropa que continuó el trayecto restante con más ganas y más velocidad, al poder divisar el objetivo. Almorzamos a la sombra de unos viejos arbustos en la zona cercana al acceso al Cerro, allí pudimos relajarnos un poco mas ya que la parada fue mas larga, una hora en la que algunos se descalzaron, otros hicieron la siempre  bien ponderada "siestita", para después a la voz de "nos vamos" levantar la osamenta de nuevo para poder llegar finalmente a destino. Al fin después de transcurrido un hermoso sendero de vegetación, según el cordobés básico, "verde flúo" llegamos al acceso.

Allí quedo Naty a cargo de las mochilas pues una de sus botas dijo "stop" y dejo su suela fuera de servicio. Así comenzamos la subida por el sendero normal, bastante escarpado y empinado, debo decir; suerte que los bártulos habían quedado abajo. Finalmente, la meta, la cima del hermoso Cerro Pan de Azúcar, desde se tiene una vista fenomenal del Valle de Punilla, y de la ciudad de Cosquín a sus pies. Bello, bello. Fotos grupales y fotos "de los nuevos" que prometieron volver. Retornamos luego al lugar donde quedo Natalia y las mochilas; se presentó la idea de tomar unas refrescos (…) ahí nomas, mientras venía la mercedes a buscarnos y entre charla que te charla en uno de los bares del complejo. Pero, como es costumbre de estos viajeros, la cita en un bar o restaurante típico se imponía impostergable, después de tan sacrificada travesía, por lo que al llegar nuestro vehículo nos dirigimos hacia el centro de la city coscoina, donde enuna esquina del lugar más emblemático de la ciudad, la plaza "Próspero Molina", degustamos unas ricas pizzas y unas heladas cervezas. Al fin y como nunca tan temprano (alrededor de las 20 hs) emprendimos el regreso a Córdoba. Cansados, pero felices por la experiencia vivida y con la intención de retener en nuestra memoria y en nuestro corazón las bellezas apreciadas por nuestros sentidos y los momentos vividos en buena compañía, es lo que hace buena la vida. Hasta la próxima!!!!!!!!!

Gracias, Valeria, por el relato!!